Me gusta escribir, es como... estar libre.
Hace que me olvide de hasta la mayor preocupación.
Es increíble, verdaderamente increíble, que un teclado y una pantalla o un bolígrafo y un papel, me comprendan, me escuchen, me apoyen y pese a conocer todo sobre mí sigan ahí.
Pocas cosas son así en la vida, por eso me gusta tanto escribir. Nunca me van a traicionar las ganas de soltar mis ideas, ganas de contar mis cosas, las de los demás y sin tener que decir quien soy yo, el o ella.
Soy callada, pero no me callo. Me encanta reflexionar sobre cada cosa, pero no logro hacerlo del todo bien. Me gusta como soy, pocas veces me siento a gusto conmigo. Me gusta acostarme en la cama mirar a la tele y no escucharla, escucharme a mí, mis pensamientos, "mis trabadas". Mucha gente piensa que estoy loca, que no sé lo que digo, que solo soy una niña, que no tengo ni idea de lo que quiero, de lo que busco... Me da igual, me da igual esa gente, me da igual esa gente que no confía en mi, en mi palabra en mi obra... Si no me admiro yo, ¿quién lo va a hacer por mi?. No soy engreída, NO. Simplemente que si quiero saber querer, me tengo que querer a mi misma, que al fin y al cabo es conmigo con quien voy a vivir toda la vida. ¿Qué mas dará si soy guapa o fea, si soy alta o baja, si tengo granos o no, si me gusta ser hippie, kinki, gótica, pija...?, ¿qué mas dará eso si al fin y al cabo lo que importa es lo que llevamos dentro?.
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